Wolfgang Schnabl nació en Bubenreuth el 20 de noviembre de 1963 en la casa de sus padres, en la que estaba también el taller de luthería de su padre. Éste había empezado a construir instrumentos después de la Segunda Guerra Mundial y cuando nació Wolfgang era ya uno de los luthiers más destacados de Bubenreuth, el corazón de la luthería francona. También su madre, Irmgard, colaboraba en la construcción de instrumentos, de manera que el interés por la luthería se inició en Wolfgang casi desde la cuna. A los seis años Wolfgang empezó a tomar clases de violín con profesores particulares. También comenzó a trabajar muy pronto con madera, su futura materia prima, especialmente con la sierra de marquetería. En ese tiempo aprendió a manejar las herramientas, pasaba de niño muchos ratos en el taller del padre y respiraba el ambiente de la luthería.

El arte de la construcción de instrumentos le había atraído desde muy pronto, ya que como todas las artes aspira a la perfección. Stradivarius y Montagnana fueron sus más relevantes modelos. Al joven Wolfgang Schnabl le fascinó de Stradivarius la gran calidad artesanal de sus instrumentos; de Montagnana el sonido, el esplendor en general de los instrumentos y el delicado trabajo de los cellos, elogiado por todos. Esta atracción le llevó finalmente a seguir los pasos de su padre, a pesar de haber comenzado un aprendizaje en Siemens. Pero cuando su padre, Reinhold Schnabl, ganó en 1982 el tercer premio del concurso de luthería de Cremona con uno de sus violines, Wolfgang, que entonces tenía 19 años y había acompañado a su padre en su viaje a Italia, se quedó muy impresionado.

“Allí estaba yo, en el corazón de la luthería, y me dije, mi padre tiene éxito, el taller y la madera están ahí, y esta tradición simplemente tiene que continuar”, cuenta Wolfgang. Todavía siendo aprendiz en Siemens solicitó Wolfgang la admisión en la renombrada escuela de luthería de Mittenwald, donde fue admitido inmediatamente. “En las pruebas de admisión había que tocar el violín, superar pruebas de artesanía, por ejemplo con la sierra de marquetería, y hacer dibujos de una cabeza de violín. Por suerte, ya había aprendido todas esas cosas con mi padre; por ello no tuve ningún problema”, dice Wolfgang.

Desde Septiembre de 1984 hasta Febrero de 1988 estudió en Mittenwald, en la Staatliche Geigenbaufachschule (Escuela Estatal de Luthería), con Roland Sandner, Franz Reindl y Andreas Fürst, entre otros. En su clase estaban Jan Spidlen y Gertrud Reuter. En los años 1989 y 1990 trabajó en el taller de Premysl O. Spidlen en Praga, lo cual constituyó un hito importante en su desarrollo profesional. En 1991 trabajó como oficial con Joseph Kun en Ottawa, Canadá, donde aprendió muchos recursos y trucos del oficio.

Pronto sobresalió Wolfgang, entre otras cosas, en la construcción de cellos. El primer cello hecho por él consiguió enseguida, en su primera participación en un concurso internacional, en París en 1991, el quinto puesto. Vino después la maestría en 1996 y desde 1998 tiene su propio taller en Bubenreuth.